martes, 12 de abril de 2022

Ulises de Homero

 


Rey de Ítaca, personaje importante en la Ilíada y figura principal en la Odisea. Hijo de Laertes y Anticlea. Algunas narraciones mencionan que era el hijo ilegitimo de Sísifo, un bromista y embaucador de quien Ulises heredó la astucia. Ulises apareció en las tragedias griegas como político astuto y pragmático, se le compara su naturaleza calculadora y engañosa, con la franqueza y nobleza de Aquiles. 

Ulises utilizó primero su astucia cuando pretendía la mano de Helena, la hija del rey Tindáreo de Esparta. Ulises aconsejó a Tindáreo que para impedir un alboroto entre los pretendientes sin éxito de la mano de Helena, debía hacer que juraran apoyar el honor del hombre que finalmente se escogiera para la mano de Helena. Ulises y los demás príncipes se comprometieron a defender a Menelao si despreciaban su honor. Y Tindáreo entregó a Ulises a Penélope, su sobrina, en matrimonio.

Cuando Helena se fugó con el príncipe troyano, Paris, los antiguos pretendientes ayudaron a Menelao y organizaron una expedición militar contra Troya, bajo las órdenes de Agamenón, hermano de Menelao.

Ulises estaba renuente a combatir y fingió demencia, pero el guerrero Palamedes descubrió la farsa obligando a Ulises a admitir su cordura. Ulises tramó la forma de causar la muerte de Palamedes. En Troya, Ulises situó oro en la tienda de Palamedes afirmando su paga como espía troyano; se encontró culpable a Palamedes y sus compañeros lo lapidaron a muerte.

En el sitio de Troya, Ulises diseñó el famoso caballo hueco de madera en el que se escondieron los griegos y entraron a la ciudad.

Después de la caída de Troya, la flota griega fue dispersada por tormentas y los barcos de Ulises se separaron. De esta manera inician los viajes narrados en la Odisea. Ulises y su tripulación llegaron a la ciudad de los cicones, la cual saquearon. Otra tormenta los condujo a una región de brujería y monstruos. Desembarcaron en la Isla de los Comedores de Loto, cuyos habitantes ofrecieron a la tripulación loto para comer, borrando su memoria y haciendo que se quedaran aletargados que fue necesario llevarlos cargados a sus barcos.

La siguiente tierra estaba habitada por cíclopes. Uno de ellos, Polifemo, pastor de ovejas, tomó cautivos a Ulises y algunos marineros en su cueva y empezó a comérselos. Ulises hizo que el cíclope se emborrachara y le dijo que su nombre era “Nadie”. Mientras Polifemo se encontraba ebrio, Ulises y sus compañeros enterraron una estaca ardiente en el ojo, haciendo que gritara. Otros cíclopes vinieron a ver que sucedía, pero al escuchar a Polifemo gritar “¡Nadie está lastimándome!”, supusieron que no sucedía nada malo y se marcharon. Cuando el cíclope se levantó a la mañana siguiente, abrió la cueva para que salieran sus ovejas y los cautivos escaparon sosteniéndose del vientre de los animales.

El padre de Polifemo, Poseidón, maldijo a Ulises para que vagara por los mares durante diez años por haber dejado ciego a su hijo.

Después Ulises llegó a la isla de Eolo, el señor de los vientos, quien le dio un saco que contenía vientos desfavorables. Ulises había viajado hasta tener a la vista a Ítaca cuando un tripulante abrió el saco mientras Ulises dormía, liberando los vientos, los cuales llevaron a los viajeros hasta la tierra de los lestrigones, gigantes caníbales, quienes hundieron todos los barcos, excepto uno, y se comieron a la tripulación.

Ulises en el barco restante desembarcó en la isla de la hechicera Circe. La mitad de la tripulación fue a su palacio y Circe los convirtió en cerdos y los encerró en una pocilga. Con la ayuda de Hermes y una planta mágica, Ulises se volvió inmune a los hechizos de Circe y la obligó a liberar a sus hombres. La tripulación permaneció un año con Circe quien aconsejó a Ulises que consultara a la profeta ciega Tiresias. Tiresias le dijo que fuera al mundo de los muertos e hiciera una ofrenda a Poseidón. Allí, Ulises vio a grandes héroes, incluyendo a sus antiguos compañeros de batalla, Aquiles y Áyax. 

Ulises navegó por las islas de las Sirenas, bestias con cuerpo de ave y cabeza de mujer. Su canto era irresistible y atraía a los marineros a las rocas. Ulises quería escuchar su canto, así que siguiendo el consejo de Circe, ordenó a sus hombres que se taparan los oídos con cera y lo ataran al mástil. Los marineros remaron sordos a las exigencias embrujadas de Ulises de que se dirigieran hacía las voces. Luego, el barco esquivó con éxito a los monstruos Escila y Caribdis y llegó a Trinacria, la isla de Helio, donde quedó inmóvil por falta de viento. Ignorando el consejo de Circe, la hambrienta tripulación mató parte del ganado de Helio, e indignado, destruyó el barco y la tripulación, con excepción de Ulises.

Ulises llegó a la isla de la hermosa ninfa Calipso, quien lo conservó como su amante durante ocho años, pero Ulises añoraba su hogar. Calipso finalmente lo liberó después de la intervención de Atenea, y entonces Ulises navegó en una balsa a la tierra de los feacios. Su rey, Alcínoo, envió a Ulises a su hogar en un barco mágico lleno de regalos.

Antes de anunciarse al llegar a casa, Ulises descubrió que Penélope, quien nunca creyó que había muerto, estaba rodeada de pretendientes indeseables. Disfrazado, descubrió que su familia y su gente aún le eran fieles, luego mató a los pretendientes con la ayuda de su hijo Telémaco y volvió a reunirse con Penélope después de veinte años.

Tiresias predijo que la muerte de Ulises procedería del mar. En algunas narraciones, Telégono, hijo de Ulises y Circe, llegó a Ítaca y por accidente mató a su padre.




Fuente:

Willis, R., Diccionario Universal de Mitología, Editorial Tomo, 2003.


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