domingo, 13 de marzo de 2022

El sol y la luna en la mitología

 

En la prehistoria los neandertales situaban a sus muertos en dirección a la puesta del sol, lo que sería una característica de las culturas posteriores y posiblemente el comienzo de la relación de la muerte con el curso solar.

La importancia del sol para el sustento de toda clase de vida hace que se le considere el jefe de la mitología universal y el supremo creador. Símbolo de luz, destructor de tinieblas y fuente de vida, muere y renace cada día en una lucha contra la oscuridad.

El símbolo solar representa el oro, el fuego, las aureolas que rodean las cabezas de los monarcas, héroes y santos, los caballos y los carros solares por los que viajan los héroes míticos y dioses. Como los caballos de Hades tiran de su carro de fuego hacía el abismo del mundo subterráneo.

La desaparición del sol es considerada como una muerte paralela al curso de la vida humana. El ocaso se percibe como un descenso a las regiones inferiores o al reino de los muertos. El símbolo del sol surgiendo de la tierra-madre y regresando a ella al anochecer es común en los mitos. En los Rig Vedas el caballo es una expresión referida al sol naciente, un recién nacido.

Al sol se le considera un dios con imagen masculina, como en el antiguo Egipto y el imperio Inca, y también se le representa en imágenes femeninas como en Japón, como la diosa Amaterasu, y en otras culturas masculino y femenino son la misma entidad como el caso del antiguo pueblo Fon, en África.

La carrera del sol por el cielo, que nace, crece, lucha, envejece y muere para luego renacer otra vez tiene comparación con el desarrollo de la vida del hombre y de la creencia en la existencia después de una vida futura.

En Australia los mitos dicen que el sol pasa la noche en el país de los muertos, los cuales lo visten con piel de canguro para renacer al día siguiente.

El juego de pelota de los antiguos mayas es un ejemplo de los ritos que imitaban el movimiento de los astros en el cosmos para asegurar la continuidad de la vida.

En los solsticios y equinoccios las festividades antiguas marcan la muerte y resurrección del dios sol. En Grecia, los cultos a Dionisio se celebran en honor al dios muerto y resucitado. Dionisio, Apolo y Mitra nacieron en el solsticio de invierno y la Iglesia cristiana determinó el principio de la fiesta de Navidad de Cristo en la misma estación.

En Norteamérica, los hopi tienen ceremonias para el solsticio de verano para aminorar el paso del sol hacía el invierno y en el solsticio de invierno para apresurar su regreso.

La luna es considerada como diosa madre o diosa blanca en sus estados de creación y destrucción, aunque también se le considera masculino, como el dios egipcio Thoth. Un ejemplo de la luna como creadora suprema es Nyame, la diosa madre que dio origen al universo, según la mitología de los akan, en Ghana.

El cuerno es un símbolo lunar; el dios de la noche se distingue de los demás por un creciente situado sobre su frente o cabeza, como Shiva, dios de la destrucción, y ese creciente se transforma en cuernos de vaca o toro, como la virgen Io que más tarde se convierte en ternera o el mito del minotauro con cabeza de toro.

La luna es el símbolo o lugar de pasaje de la vida a la muerte y de la muerte a la vida. Es una metáfora sobre la vida tras la muerte y el renacimiento espiritual; en otras palabras, el hombre muere para renacer en el más allá.

En el antiguo México las sacerdotisas purépechas en cada plenilunio bailaban en honor a la diosa de la luna Nana Cutzi, que coronadas de flores danzaban a la hora de la luna llena, una danza de alegría, en señal de que la diosa había renacido.

En algunas partes de Nueva Guinea se le asocia con la caza nocturna, una actividad masculina, mientras que el sol es femenino porque las labores de la mujer se llevan a cabo en el día.

La luna masculina en el sur de África es consorte de Venus. En otras regiones, el sol y la luna se consideran un matrimonio, mientras que los americanos los ven como hermanos que mantienen relaciones incestuosas.

La luna es masculina durante el creciente y el menguante en su forma fálica, que se transforma en forma circular, femenina, como mujer embarazada durante la fase llena.

El cuerno lunar es el aspecto fálico que fecunda a la diosa virgen convirtiéndola en diosa embarazada o luna llena femenina. Por eso el sol y la luna expresan ese dualismo masculino-femenino. Como la virgen es concebida como luna con el creciente a sus pies y Cristo es concebido como imagen del sol.

El sol y la luna aparecen juntos en la oscuridad y el sol femenino sitúa fragmentos de oscuridad en las mejillas de su hermano para reconocerlo después. Esto explica por qué los rasgos de la luna son visibles desde la tierra.

Otros relatos de la apariencia de la luna incluyen la idea occidental de que es una cara y las ideas de China y Centroamérica de que es una liebre. La mitología budista expresa que es una de las vidas pasadas de Buda.

Las fases de la luna se describen de varias formas. En la mitología maorí, la luna masculina lucha siempre contra el dios Rona, que se vuelve menguante cuando la luna se cansa. En la luna nueva, los dos contendientes hacen pausa para que la luna recupere la fuerza y pueda comenzar a pelear de nuevo en la luna llena.

Entre los pigmeos se daba una fiesta de la luna nueva en la que aparecen asociados los símbolos de la luna-agua; era una festividad celebrada por las mujeres en honor a la “luna-madre-morada de espíritus” antes de comenzar el periodo de lluvias.

En algunas ocasiones, el sol y la luna se consideran los ojos de una gran deidad creadora. Los egipcios pensaban que la luna era el ojo derecho de Horus, mientras que el sol era el ojo izquierdo. En la mitología china, el ojo izquierdo del gigante cósmico Pan Gu se convirtió en el sol y el derecho en la luna.

Se han personificado algunas constelaciones y similarmente entre diversas culturas. Los griegos consideraron a las Pléyades las siete hijas de Atlas y Pléyone. En el hemisferio sur, esta constelación es conocida como un grupo de hermanas; en ese lugar su aparición anuncia el advenimiento de las lluvias.

Los griegos pensaban que la Osa Mayor, el Gran Oso, era la ninfa Calisto, que se transformó en un oso. A la Osa Mayor o el Carro Mayor los nativos americanos la nombraban el Oso del Firmamento.

Venus es la estrella de la mañana, es la estrella más importante de la mitología de cualquier cultura. Tiene imagen femenina. En el Mediterráneo y en el Cercano Oriente se le relaciona con las diosas del amor, la sexualidad y la fertilidad, como Afrodita y la Venus romana, Athar de Cananea, e Ishtar e Inanna de Babilonia.  Ishtar e Inanna formaban parte de una triada de deidades celestes conformadas por el sol, la luna y Venus.

Los aztecas asociaban a Venus con la muerte y la resurrección, identificada con el dios Quetzalcóatl.

 

 


 

 

Fuentes:

Lacalle, R., Los símbolos de la prehistoria, Almuzara, 2011.

Willis, R., Diccionario Universal de Mitología, Editorial Tomo, 2003.

domingo, 6 de marzo de 2022

Inundaciones, Diluvio y cambio climático


Ocho mil años antes, toda Norteamérica estaba cubierta por una capa de hielo sobre una extensión de 13 millones de kilómetros cuadrados. Un cambio climático ocasionó que se derritiera con resultados catastróficos, los cuales afectaron a todo el planeta. El nivel del mar subió 1.4 metros y esto provocó cambios geográficos y sociales importantes en el mundo.

En el sureste de Europa, en donde se encuentra el estrecho del Bósforo que comunica el mar Negro con el Mediterráneo, existía una cresta terrestre que mantenía al hoy mar Negro como agua dulce. La elevación del nivel del mar sobrepasó esta barrera quedando unidos ambo mares.

En esta zona la inundación fue enorme y los historiadores relacionan la catástrofe con el diluvio universal del cual no solo se habla en la Biblia, sino en las mitologías de esa región.

Los datos obtenidos por los historiadores y geólogos indican que en un lapso de 34 años el mar devoró 73 mil kilómetros cuadrados de tierra de la que tuvieron que salir 145 mil personas. Estas comunidades, que ya practicaban la agricultura, emigraron hacía el occidente de Europa y llevaron su cultura a pueblos que aún vivían cazando y recolectando.

Tradiciones de todo el mundo narran cómo las fuerzas divinas castigan a los seres humanos por sus transgresiones tratando de destruirlos con algún desastre cósmico que con frecuencia es una inundación.

El ejemplo mejor conocido es la historia bíblica de Noé que tal vez proviene de narraciones mesopotámicas más antiguas sobre una inundación que los dioses enviaron para castigar a la humanidad, que es eliminada excepto un hombre y su familia.

El tema del Arca de Noé de estas narraciones es repetido en el mito hindú de Manu, el primer hombre, al que un gran pez advierte de una inundación y sobrevive construyendo un barco.

Temas similares se presentan en la mitología del sur de China en el relato de los Niños Calabaza, excepto que la inundación universal que destruye a la humanidad se considera un acto arbitrario del dios del trueno.

En otras partes del mundo el diluvio es causado por la mala conducta de un individuo en particular. En la mitología de los chewong de Malasia, el que engaña a un animal hace enojar a la serpiente original del mundo de los muertos. En su enojo, la serpiente libera las aguas primitivas provocando una gran inundación.

El concepto de un mundo nuevo que emerge del diluvio es común en Norteamérica. En el mito azteca de los Cinco Soles, se dice que el mundo actual (el Quinto Sol) surgió de que el anterior fue barrido por una inundación.

El cambio climático actual está provocando condiciones semejantes a las ocurridas hace 8 mil años. Los cálculos más recientes sugieren que alrededor del 2050, millones de personas que hoy viven en las costas deberán migrar a zonas más altas.

A lo largo de la historia el planeta ha sufrido calentamientos y enfriamientos provocados por diversas causas. La situación actual se debe al empleo indiscriminado de combustibles fósiles, lo que incrementa las emisiones de bióxido de carbono y metano que atrapan el calor. Sin embargo, hace 55 millones de años, antes de la existencia de la humanidad en la Tierra, la temperatura alcanzó los ocho centígrados por encima del promedio actual. El océano Ártico tuvo una temperatura de 23 grados centígrados.

Algunas variaciones climáticas fueron la causa de las extinciones masivas de seres vivos, en cambio, otras, de la misma intensidad, no afectaron la vida terrestre.

Algunas veces fueron erupciones volcánicas que provocaron inundaciones de basalto fundido. Cuando éste se encontraba en su camino piedras ricas en carbono se liberaban grandes cantidades de bióxido de carbono y metano que generaron temperaturas que muchos seres vivos no soportaron.

Otras ocasiones, el choque de asteroides al impactarse en la Tierra levantaba grandes nubes de polvo y aerosoles de sulfato que no permitieron el paso de radiación solar provocando un enfriamiento que fue la causa de la extinción.   

Y concurre la sensación actual de que en el año ha llovido más que antes. Regiones que cada año sufrían sequías, parece que hoy se han inundado. La cantidad de lluvia que cae se recibe en un aparato llamado pluviómetro. Sus medidas son especificas y la altura del agua recogida se mide en milímetros. Cada milímetro equivale a 1 litro por cada metro cuadrado. De 1986 al 2000 la precipitación pluvial mundial ha ido en aumento en un promedio de 3.5 milímetros cada año.

La energía que mueve al ciclo del agua es la radiación solar. Ésta llega a la superficie terrestre que la absorbe y luego la refleja de nuevo hacia la atmósfera, pero algunos gases que se encuentran en ella, como el bióxido de carbono, el metano y otros, hacen las veces de un invernadero y vuelven a reflejar parte de la radiación de la Tierra. El balance de estas energías constituye el calor latente que genera la evaporación y luego las lluvias. Este calor aumenta por dos razones, la atmósfera permite mayor paso de radiación y el aumento de gases de invernadero la retiene más, lo que resulta más lluvia.

 

 

 



Fuentes:

UNAM, Otras cuatrocientas pequeñas dosis de ciencia, SEP, 2013.

Willis, R., Diccionario Universal de Mitología, Editorial Tomo, 2003.

viernes, 11 de febrero de 2022

El Shosoin, el primer museo de la historia

 


La grandeza cultural de Japón ciertamente inició en la ciudad de Nara a partir del año 600 en el periodo Yamato. Cuando el imperio del “Sol naciente” envió al reino de China (dinastía Sui y posteriormente la dinastía Tang), una diplomacia para establecer relaciones entre ambas naciones, con el interés del imperio japonés de transformar su civilización a la altura de China.

En el 608 la embajada de Japón llegó a la isla con aproximadamente 500 personas de China, especialistas en medicina, astrología, pintura, arquitectura, alfarería, monjes budistas, secretarios e intérpretes, y con ellos manuscritos sagrados del budismo con características del pensamiento de Confucio y las ideas del Tao. De Corea, Japón ya había adquirido los rudimentos del budismo así como su influencia en arquitectura y arte, hacía el año 538.

Las influencias chinas en Japón fueron, por ejemplo, la redacción del primer código nipón organizado por diecisiete artículos tomando como modelo el chino, a solicitud del príncipe Shotoku; la edificación de Nara en palacios, oficinas administrativas, mansiones, mercados, monasterios e imponentes pagodas; además del monasterio Horyuji, el monumento de madera más antiguo del mundo, donde se oraba y se enseñaba las leyes de Buda.

El Todaiji era una de las más bellas representaciones del sincretismo chino-japonés en Nara, una enorme arquitectura que albergaba un Buda de bronce. El Todaiji recibía donaciones acompañada por una constante decoración. El edificio se concluyó en el año 763.

El Shosoin fue mandado a construir en el interior del Todaiji por la viuda Komyo, en recuerdo a su esposo, el emperador Shomu. El edificio consistía en un kura, un tipo de granero de poca altura elevado sobre altos pilotes en el que mostraba todos los tesoros acumulados por el emperador durante su vida. Desde entonces el kura y sus objetos se han mantenido en exhibición.

Los más de tres mil objetos describen la vida cultural y material de la corte del siglo VIII. El emperador recibía regalos de numerosos viajeros que volvían de China o Corea que eran de gran valor en la época, como plantas medicinales, manuscritos religiosos y utensilios. Además de obsequios de funcionarios de Nara y de las provincias japonesas.

Y objetos no hallados en otras partes, como el tazón de cristal de Persia que simboliza la ruta del comercio de la Seda, tejidos textiles de Asia central, un bajorrelieve de mármol bizantino, el retrato de una mujer con atuendos persas, y demás objetos que expresan las relaciones políticas entre el continente y la isla.

El Shosoin albergaba también implementos budistas utilizados para ceremonias importantes en el templo, como la Ceremonia de Consagración del Gran Buda.

Asimismo el Shosoin mantiene las creaciones artísticas típicas japonesas como pinturas, manuscritos, tapices, instrumentos musicales y utensilios que representan el grado de madurez alcanzado por los artistas y artesanos del imperio japonés de la época.

Todos estos materiales culturales constituyen lo que actualmente se conoce como los Tesoros de Shosoin.

La época de Nara fue un periodo de transición cultural pues al finalizar en el año 794, el emperador Kanmu estableció la capital japonesa en Heiankio (Kioto), de la que en posesión de su propia cultura se separó del modelo chino a fin de crear uno propio. Así, Japón iniciaba una nueva etapa dentro de su florecimiento cultural que llegaría ser la última etapa clásica, el periodo Heian.

 

 




Fuente:

Frederic, L. Misterio de las civilizaciones olvidadas, Reader’s Digest. México.

https://shosoin.kunaicho.go.jp/about/history

jueves, 27 de enero de 2022

Orígenes de la guerra y las antiguas tácticas

Los pueblos viven desde hace milenios con el temor de la guerra, y a pesar de ello el ser humano se las ha ingeniado para recurrir una y otra vez a ella. La mayoría de la destrucción de las antiguas ciudades se debió a los conflictos bélicos.

Durante el periodo del paleolítico y parte del mesolítico (entre 15000 y 10000 a.C.) el hombre no conoció realmente la guerra, sino tan solo combates entre individuos o pequeños grupos.

Sin embargo, con la sedentarización y el nacimiento de nuevas formas de economía como la agricultura, la guerra se desarrolló como medio violento para dominar al otro o apoderarse de sus bienes. Y desde entonces el hombre no ha cesado de perfeccionar este medio de dominación en el curso de la historia.

 

Surgimiento de la guerra

A finalizar el mesolítico cuando los clanes empezaron a sedentarizarse y se produjeron los primeros actividades de domesticación de plantas y animales en un territorio, donde practicaban la recolección de frutos o formaban rebaños, tuvieron que defender sus bienes contra otros depredadores más pobres. De esta manera nació la guerra. El arma ofensiva era el arco.   

Las armas están ligadas al desarrollo de la agricultura y la ganadería que permiten una mayor densidad de población y proporcionan los recursos y el tiempo necesarios para el mejoramiento de los instrumentos bélicos.

También forman parte de este proceso de aprovechamiento los animales domésticos como los caballos, los perros y el elefante. Es el paso de los instrumentos de madera y piedra a los del metal.

Aproximadamente entre el 6000 y el 2000 a.C. cuando la sociedad transforma a la familia, esta se vuelve patrilineal, predomina el hombre sobre la mujer, se asegura la herencia de padre e hijo. Aquí se pone importancia a la guerra como fuente de riqueza y de que son los varones los poseedores de los bienes decisivos, capaces de facilitar a sus dueños un incremento de sus propiedades.

 

Los primeros ejércitos

La formación de las ciudades-estado condujo a la organización de la guerra. Los hombres, habituados al combate individual, se convierten en soldados, formados en filas apretadas y protegidos por escudos. Las armas se hacen más letales, gracias a las puntas de metal y las hachas de cobre. Los registros más antiguos que representan esos ejércitos son los sumerios que datan entre el 2700 y 2500 a.C.

                                                 
Primeros carros de combate

El caballo que vivía en estado salvaje en Asia central fue domesticado en el tercer milenio a.C. En el siglo XVI a. C. los egipcios organizaron un ejército de carros que iba a convertirse en su arma de choque. La mayor batalla de carros tuvo lugar en Kadesh, entre Siria y Líbano, en el 1294 a.C., entre los hititas del rey Muwatalli II y el ejército de Ramsés II. En ese encuentro cada bando alineó entre 2000 y 3000 carros de combate.  

 


Las guerras de asedio

Las primeras ciudades se rodearon de murallas a inicios del neolítico (entre el 6000 y 4000 a.C.) y en seguida hubo asaltantes que las sitiaron. Una de las más antiguas representaciones se encuentra en Micenas, Grecia, aproximadamente en 1600 a.C.

 

La caballería

A inicios del I000 a.C., surgen los primeros cuerpos de caballería organizados por los asirios, precisamente lanceros y arqueros de Nínive. Esta novedad modificaría todas las estrategias de guerra hasta la Segunda Guerra Mundial, usada por los polacos frente a la invasión alemana y por los italianos en Rusia.

 


Falange contra legión

La falange fue organizada por Filipo II de Macedonia en el siglo IV a.C. Consistía en un bloque de dieciséis filas de guerreros armados con una larga lanza, la sarisa. A esta infantería que parecía invencible, tuvieron que enfrentarse los romanos.

En el año 168, en Pidna, el rey de Macedonia, Perseo, se enfrentó a las legiones romanas de Paulo Emilio. La estrategia consistió en dejar a la falange avanzar por un terreno accidentado para que se dislocasen sus filas y después lanzar por los huecos así creados por pequeños grupos de legionarios que sorprendieron a los macedonios por sus flancos y retaguardia.

 


Táctica de rehuir el frente

El creador de esta táctica fue el político Epaminondas, convertido en militar, que en el 371 a.C. Lacedemonia (Esparta) y Tebas se enfrentaron cerca de Leuctres, en Beocia. Epaminondas, líder de los ejércitos tebanos, reunió el grueso de las fuerzas en su ala izquierda, no dejando en el centro y en la derecha más que una línea débil para contener al adversario. Los tebanos arrollaron el ala derecha espartana y después se desplegaron para cercar a los enemigos.  

 


Batalla naval

Tuvo que pasar bastante tiempo para que el ser humano dispusiera de barcos perfeccionados para permitirles combatir en el mar. A diferencia del barco mercante, el bajel de guerra debía ser rápido y fácilmente manejable. Los griegos inventaron el espolón de bronce fijado en la proa de las largas naves (alrededor del siglo VII a.C., naves conocidas como trirremes). El navío así equipado podía romper los remos del adversario deslizándose junto a él o embestirlo.  

 

Técnicas de asedio

Los griegos fueron los inventores de la poliorcética o arte de sitiar ciudades, pero fue perfeccionado por los romanos. Estos utilizaban distintas máquinas de asedio como las catapultas, el escorpión, una especie de gran ballesta, y torres de sitio que permitían tener un puente elevadizo en lo alto de las muralla.







Fuentes

Brom, J., Para comprender la historia, Grijalbo, México, 2003.
Reader's Digest., Ciudades desaparecidas, misterio de las civilizaciones olvidadas.



martes, 26 de octubre de 2021

Genialidad y liderazgo cultural del mejor hombre del Renacimiento: da Vinci

Leonardo es el genio que representa al Renacimiento. Una figura esplendorosa en la historia de las ideas. Fue un hombre de gran curiosidad por los fenómenos que le ceñían y siempre externaba al mundo su amor por el arte, la naturaleza y la ciencia, las que expresó con su talento.

Nacido en 1452 en el pueblo de Vinci, en los dominios de Florencia, el genio es más conocido por la Giaconda y la Última Cena y por las asombrosas máquinas, herramientas  e inventos que diseñó, frutos de su capacidad de observación y análisis.

Da Vinci envolvió su profesionalismo en distintos campos del saber e introdujo innovaciones y adelantos para su época siendo autodidacta; en ingeniería, botánica, anatomía, geología, óptica, cartografía, astronomía, arquitectura, poesía, canto, dramaturgia, escultura, aprendió a tocar la lira y el órgano, diseñó instrumentos musicales, escribió un recetario de cocina, además presumió su creatividad como organizador de banquetes y escenografías teatrales para fiestas y celebraciones para sus mecenas.

En el arte pictórico, Leonardo se alejó de lo tradicional, inventó y desarrolló el estilo llamado sfumato, una técnica de capas finas de pintura que resulta en un efecto de luces y sombras sobre los relieves y que proporciona una definición suave en los volúmenes.

Manteniéndose cercano a su intuición y espíritu creativo, da Vinci se abrió a la exploración de lo tangible e imaginando diferentes enfoques. La creatividad aprovechada suele abrir caminos y posibilidades. Lo que hizo de Leonardo un personaje multidisciplinario. En la actualidad se conoce a da Vinci más como pintor pero en su tiempo destacaba como ingeniero.    

La personalidad de da Vinci nos conduce a aspectos de su vida que podemos estimar como ejemplo para desplegar plenamente nuestras convicciones y actitudes, entregarnos a la creatividad, a la ecuanimidad y a nuestros propios estilos.

Para Leonardo la vida había que darle valor porque es efímera. La manera de hacerlo es teniendo una vida fructífera, bien empleada y un espíritu activo. Apreciando toda la belleza que pudiera ofrecer el mundo, aprendiendo hasta de los mínimos detalles del entorno. La determinación de da Vinci era expresar lo aprendido bajo su propio estilo e ideales.

En esta filosofía, Leonardo incluyó saberes en soluciones prácticas teniendo presente las necesidades y problemas que afectaba a la sociedad de su época. Por ejemplo, medios eficaces para la captación de agua, instrumentos ópticos para mejorar la visión, saneamiento urbano, medios de navegación y construcción.

Sin importar la madurez a Leonardo lo ciñó siempre una actitud de aprendiz y una curiosidad por los fenómenos naturales y culturales. Se mantenía cercano a artistas, científicos y músicos para aprender de ellos, como Luca Pacioli, el matemático quien influyó en unos de sus dibujos más celebres, El Hombre de Vitrubio.  

La genialidad de Leonardo era la expresión de la unión entre el arte y la ciencia, la cual expresó en sus bosquejos de anatomía y sobre todo en sus pinturas. El estudio de la naturaleza y el desarrollo técnico del hombre que combinó es una demostración de aquella necesidad de modernizar su tiempo.

Da Vinci dependía totalmente de los mecenas para desarrollar sus proyectos, emprender sus estudios y ampliar su intelecto, y ellos dependían de las capacidades e innovaciones que Leonardo podía ofrecerles de acuerdo a las circunstancias apremiantes. 

Una de las facetas que le dio más fama a da Vinci fue como ingeniero. Durante la etapa del Renacimiento los estados italianos vivían tiempos de guerra por el dominio. Leonardo no desperdició esas oportunidades para ofrecer sus servicios a los aristócratas beligerantes, para inspeccionar las fortalezas, levantar fortificaciones, realizar planos y mapas topográficos y proponer diseños de armas de combate y defensa y trabajos técnicos de infraestructura.

En tales escenarios Leonardo siempre mantuvo un estado de imparcialidad, inteligencia y actitud positiva frente las afinidades políticas y morales de los hombres poderosos que lo cobijaban. 

De tal manera hizo bajo los mecenazgos de Ludovico de Sforza, Cesar Borgia, el senado de Venecia, Francesco de Gonzaga, Giuliano de Médici, y con el rey de Francia, Francisco I, conquistador de media Italia, quien le concedió a da Vinci una gran consideración, trato generoso y apoyo para desarrollar las artes.

La visión de Leonardo estaba encauzada en desarrollar no solamente el arte para sus mecenas sino la ciencia para beneficio de los hombres. Decir que hizo de sus capacidades un modo de vida.

El pintor francés Ingres detalló, según la leyenda, la muerte de da Vinci en brazos de su mejor y apreciado mecenas, el rey Francisco I.  

Leonardo dejó al mundo 15 obras pictóricas, alrededor de 13 mil escritos o tratados de los estudios, observaciones y experimentos, que incluyen entre 200 dibujos artísticos, técnicos y científicos. Estos documentos están dispersos y expuestos en la Galería Uffizi de Florencia, en el Museo de Louvre y en el Instituto de Francia, en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, en el Victoria and Albert Museum, en la British Library, en el Castillo de Windsor y en la Biblioteca Nacional de España. 

 


Fuentes:

Leonardo da Vinci : vida y obra / Elke Linda Buchholz

The notebooks of Leonardo da Vinci / Compiled and edited from the original manuscripts by Jean Paul Richter

 

lunes, 11 de octubre de 2021

Una breve historia de la discriminación y el racismo. Entre sociedad y ciencia

 Cuando se definió el concepto de igualdad en Europa, si somos precisos, en la época de la Ilustración y la revolución Francesa, se combatía contra un tipo de discriminación, una discriminación que se hallaba entre la nobleza y el pueblo, a través de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en 1789.

Pero además en 1791 se escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadanía por Olympe de Gouge, que exigía para las mujeres los derechos de libertad e igualdad, y, Mary Wollstonecraft, en 1792, con sus Vindicaciones de los Derechos de las Mujeres que pugnaba, entre otros aspectos, una educación igualitaria para mujeres y hombres. Estas mujeres luchaban contra la discriminación hacía lo femenino.

Existen diversas maneras en que la discriminación se manifiesta. El racismo se ha cimentado en las diferencias sociales y económicas, y estas diferencias justifican los caracteres  de superioridad e inferioridad de un grupo frente a otro. El racismo se aprende desde el entorno social y se activa cuando se interactúa con individuos que tienen rasgos distintos al del otro, especialmente cuando hay una circunstancia o conflicto.

Aquí partimos del término bárbaro  que tiene su historia; desde los antiguos griegos hasta la época de los europeos del siglo XV, cuando éstos emprendieron las exploraciones y conquistas de ultramar.

Los españoles comparaban con sus parámetros europeos a los “indios” de América, en la vestimenta, en la religión, en la lengua, en la economía, y eran determinados como bárbaros  e ignorantes por los europeos dominantes.

El supuesto de los antiguos griegos de que el ambiente natural influye en las características de los seres vivos y cuyas ideas se pusieron de moda en la Edad Media, derivó a que los europeos distinguieran a los extranjeros de tierras exóticas, calurosas y húmedas como hombres salvajes. Es así como en la Edad Media se comenzó a tratar la diversidad humana dependiendo en la región donde se encontraba el hombre.

Incluso en el tiempo de las colonias españolas se advertía ridículamente que los españoles nacidos en esas tierras, tendrían paulatinamente una piel más oscura, sufrirían una degeneración en cuerpo y mente y se volverían bárbaros.

En el siglo XVIII el naturalista francés Leclerc propuso que la diversidad humana fue originada por una sola especie, que al multiplicarse por toda la tierra los humanos sufrieron cambios a consecuencia del ambiente natural, por el clima, por la comida, por la forma de vivir y por la mezcla de los individuos. A partir de aquella proposición la diversidad del hombre tendría una explicación como fenómeno natural.

La revolución Francesa intentó eliminar esa diferencia sobre la diversidad del hombre superando esa explicación natural. Pero en Europa resaltaría una visión de superioridad frente al resto del mundo, en los momentos en que se llevaron a cabo las exploraciones y las colonizaciones en África y Asia en el siglo XV.

La idea del progreso económico y el desarrollo marcó en Europa más esa diferencia organizando a los grupos sociales unos encima de otros. Para el siglo XIX tal idea tendría un sustento con la teoría de la Evolución de Darwin. Comenzando así un racismo científico y la justificación del colonialismo, de la supervivencia del más apto en la lucha por la vida.

O bien, que las razas inferiores debieran someterse a las razas superiores para alcanzar el progreso, tal como se afirmaba en las colonias españolas en relación al sometimiento de los indios.

Los prejuicios que surgieron de aquellas diferencias culturales y económicas entre las sociedades y las suposiciones científicas alimentaron entonces el racismo en las sociedades europeas.

En el siglo XVIII, el botánico Linneo no solamente clasificó la flora y fauna en una nomenclatura sino también a la humanidad, distinguiendo entre sí a los europeos, americanos, africanos, asiáticos; poniendo en primer lugar el color de piel y los rasgos de actitud y emocionales. Linneo dijo:

Del europeo… “es blanco, musculoso, de cabello rubio; es inventivo y se gobierna por leyes”. Del americano… “es de color pardo, colérico, de cabello negro recto y grueso, pinta su cuerpo con líneas rojas, es necio y se gobierno por usos”. Del africano… “es negro, flemático, de cabello crespo, es tramposo, perezoso, negligente y se gobierna por la voluntad arbitraria de su amo”.

 Y el anatomista alemán Blumenbach estableció el término caucásico para designar a los europeos como “la raza más bella” y diferenciándolos de sus rasgos físicos de los africanos, americanos y asiáticos. Estableciendo el color de la piel blanca como el color original y de la cual se “degeneraron” las demás.

En el siglo XIX el médico y antropólogo francés, Paul Broca, estableció la primera tabla cromática para fijar el color de piel, cabello y ojos como un instructivo para los europeos que se encontraban en los países lejanos y poder determinar la variabilidad del color de la piel blanca.

Broca's colour chart, appendix to Paul Broca, Instructions générales pour les recherches anthropologiques à faire sur le vivant (Paris, 1865).


Broca procedió a diferenciar los rasgos del rostro y la cabeza y el color de la piel de los europeos de las pieles más oscuras estableciendo entre ello un "inferioridad intelectual y social", encumbrando a la piel blanca una característica de los pueblos más “elevados”. Estos rasgos, definiría Broca, es lo que determina la raza. El término de raza por eso fue sellado entre los siglos XIX y XX separando a los grupos por blancos, amarillos, negros y cobrizos.

El criminólogo italiano Cesare Lombroso se basó en los esquemas evolutivos de la raza para explicar el comportamiento criminal de los humanos. Planteaba que los delincuentes europeos nacían criminales pues en ellos surgían rasgos de animales de épocas pasadas, y a las razas “inferiores” las consideraba en el mismo estatus evolutivo de los ancestros salvajes de los blancos.

En el siglo XX aparecieron ideas que promovían el “mejoramiento” de razas con base a la selección de rasgos, como la eugenesia, que tuvo fuerte impulso en Estados Unidos, y que en los años treinta se intentó en México ponerla en práctica mediante la expansión de grupos que no tuvieran sangre mestiza, indígena, china o negra, y, Alemania que diseñó leyes basadas en la eugenesia durante el régimen nazi.

Entre los años sesenta y setenta del siglo XX es el periodo en que más se manifiesta el racismo y es el periodo en que se establecen declaraciones contra ello: la Organización de las Naciones Unidas contra a los escenarios racistas y violentos y el apartheid en Sudáfrica; y, por otro lado, acuerdos locales importantes como la Ley de Derechos Civiles en Estados Unidos, instaurada antes del asesinato del predicador y ganador del Premio Nobel de la Paz, Martín Luther King, Jr., quien con sus movilizaciones logró aquel avance legal.

Hoy en día como establece la Organización de las Naciones Unidas, la discriminación racial es en la actualidad una cuestión de derechos humanos, por el que cada nación podría poner en marcha políticas de protección y representación de grupos y comunidades que son víctimas constantes de la discriminación racial.

 

Fuente: Carrillo, Cesar, el racismo en México, Santa Lucía, 2016.

martes, 28 de septiembre de 2021

Sociedad diferente ¿humanismo y futuro?

 

El mundo está convergiendo hacía una nueva comunidad, hacía un todo en un punto pero al mismo tiempo diverso, que suma a todos los pueblos junto con sus tradiciones. En este proceso las fronteras consisten en únicamente una división territorial política, y esta es y continúa siendo rebasada por los cruces de culturas, tradiciones, conocimientos, tecnologías y saberes.

¿Qué tipo de comunidad se requiere en el futuro o en el presente?

Es aquí que el humanismo daría pauta para establecer las formas en que los pueblos y las culturas podrían superar lo que es mejor e inferior en sus medidas y distinciones una frente a otra, y, formar objetivos sociales para beneficio mutuo. Para ello debe construirse un nuevo lenguaje, un lenguaje cultural y empático del futuro.

Los gobiernos y sus instituciones y particulares tendrán la compleja labor de construir sociedades más involucradas en comportamientos del humanismo como la solidaridad, los derechos humanos, el arte, la identidad, la empatía, la diversidad, la creatividad, la honestidad, el diálogo, la asertividad, la inclusión.  Éste es el lenguaje del que hablamos.

Uno de los principales medios de acción, lo sabemos… la escuela. Una formación que integre estos valores y otros más comenzando con los infantes. Con acciones positivas hacía su comunidad rebasando las fronteras de la escuela. ¿Es suficiente desde la escuela? ¿Qué más espacios y estrategias ayudarían a construir este lenguaje?

El niño y el joven aplicando el humanismo, en sus procesos de comunicación, favorece su reflexión y aprendizaje desde la cimentación de actitudes de cooperación.

Estos niños y jóvenes son y serán los agentes que influenciarán tanto en el presente como en el futuro. Hoy todos los chicos tienen respuestas curiosas e ideas increíbles frente a situaciones y necesidades, las cuales pueden tener éxito, porque ellos están abiertos a su intuición y creatividad, más que los adultos. En verdad ¿quién los escucha?

El humanismo abre una comunicación efectiva y consciente; nos ayuda a entender a nosotros mismos y a los otros; nos convertimos en receptores de ideas de afuera y tomamos lo mejor de estas sin menoscabar las nuestras (hablando también en el sentido cultural). Dando la importancia a cada lenguaje. Ninguno es superior e inferior.

Una comunicación consciente con los otros nos permite escuchar y construir nuevas ideas y acciones. Esta comunicación nos ayuda conocer los modos de ser y las formas en cómo los demás han resuelto sus problemas a través de sus distintas facetas. Una comunicación que nos enseña a entender el mundo y los diferentes contextos sociales.

Esta comunicación hace que reaccionemos y nos replanteemos nuestras ideas previas y vacíos.

La comunidad humanista comienza a construirse haciendo cosas simples y benéficas para todos (incluyendo el hogar), tomando nuevas direcciones de comportamiento y encumbrando nuevos valores, ideas nuevas, costumbres y amistades. No se trata de engrandecer esa comunidad sino crear más de su tipo e interconectarlas entre sí apreciando las diferencias y conocimientos distintos de los cuales podemos retroalimentarnos.

Un elemento que debe ser distinguido en este humanismo es el arte. Las artes tienen que rehacerse como nuevas formas de conocimiento; el arte nos permite comprender lo que quiere expresar el artista… las emociones, las actitudes, los problemas y las soluciones; el proceso del artista engloba un lenguaje intencional y con propósito.

El arte enuncia la belleza del mundo y apuesta su preocupación por las necesidades de todos. Es otro lenguaje que deber ser aprendido y retroalimentado.

El arte no únicamente es de talleres y de escenarios espectaculares sino de calle y comunidad. ¿Cómo está diseñado el arte para la educación y para nuestra vida cotidiana?